El dolor de despedir a nuestros héroes

Hay tragedias que golpean con una fuerza difícil de describir. La ocurrida en Valle Fértil, donde siete personas perdieron la vida mientras participaban de una capacitación para el combate de incendios forestales organizada por la Agencia Nacional de Lucha contra el Fuego, es una de ellas.

No se trató de una actividad cualquiera. Eran hombres que habían elegido servir, proteger y estar donde otros retroceden. Se preparaban para enfrentar una de las amenazas más complejas que impone la naturaleza: los incendios forestales. Lo hacían convencidos de que la capacitación permanente es parte del compromiso que asumieron con la sociedad.

Entre las víctimas se encuentran el Comisario General Rubén Castro, jefe de Bomberos; el Comisario Inspector Jorge Carbajal, segundo jefe de Bomberos; el director de Protección Civil, Carlos Heredia; el Comisario General Germán Videla, subjefe de la Policía de San Juan; el piloto Matías Valenzuela; y los brigadistas de la Agencia Federal de Emergencias (AFE), Andrés Bosch y Rodrigo Aimeta.

Sus nombres representan mucho más que cargos o funciones. Representan años de entrega, responsabilidad y vocación de servicio. Personas que dedicaron su vida a cuidar la de los demás y que encontraron la muerte mientras se preparaban para cumplir esa misión con mayor eficacia.

Este dolor no pertenece únicamente a sus familias, amigos y compañeros de trabajo. También interpela a toda la sociedad, que muchas veces solo dimensiona el valor de quienes integran los cuerpos de emergencia cuando una tragedia los pone en el centro de la escena. Detrás de cada uniforme hay una familia, una historia, proyectos y un compromiso silencioso que rara vez busca reconocimiento.

Hoy es tiempo de duelo, de respeto y de acompañamiento. También de honrar la memoria de quienes hicieron del servicio público una forma de vida. Que su legado permanezca como ejemplo para las generaciones futuras y que este hecho impulse la reflexión sobre la importancia de seguir fortaleciendo las condiciones de seguridad y capacitación para quienes enfrentan los mayores riesgos en defensa de todos.

A las familias, seres queridos y compañeros de las víctimas les hacemos llegar nuestro más profundo pesar y nuestras más sinceras condolencias. San Juan está de luto, y con él, toda una comunidad que despide con gratitud a siete servidores públicos cuya entrega jamás será olvidada.

Por Reynaldo Ortiz

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