El peronismo volvió a sentarse a la misma mesa. Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner protagonizaron una reunión junto a gobernadores y referentes parlamentarios para intentar ordenar al Partido Justicialista de cara al 2027. El objetivo inmediato: cerrar filas en defensa de las PASO frente a la intención del Gobierno de Javier Milei de eliminarlas.
Pero detrás de la discusión electoral aparece una pregunta mucho más profunda: ¿son realmente estas las figuras que necesita el peronismo para volver a convencer a los argentinos?
Kicillof, Massa y Máximo Kirchner representan, con distintos matices, buena parte de una dirigencia que durante los últimos años tuvo un enorme protagonismo en la política argentina. Sergio Massa fue candidato presidencial en 2023 y terminó enfrentando a Javier Milei en el balotaje, mientras que Kicillof consolidó su liderazgo en la provincia de Buenos Aires y Máximo Kirchner continúa siendo una de las principales referencias del kirchnerismo.
El problema es que la política no se reinicia cada cuatro años. Los dirigentes tienen historia, y esa historia pesa a la hora de pedir nuevamente el voto.
La pregunta entonces resulta inevitable: ¿qué ofrece este peronismo que no haya ofrecido antes?
Porque una cosa es reunirse para construir una estrategia electoral y otra muy distinta es construir una alternativa de gobierno. Defender las PASO puede ser una discusión institucional legítima, pero los argentinos probablemente estén esperando respuestas mucho más concretas: cómo generar empleo, cómo recuperar el poder adquisitivo, cómo mejorar la seguridad, cómo reducir la pobreza y, sobre todo, cómo evitar que la Argentina vuelva a caer en los mismos problemas que durante años alimentaron el desencanto social.
¿Alcanza con decir “hay que sacar a Milei”?
Difícilmente.
La oposición puede cuestionar las políticas del Gobierno, marcar errores y señalar aquello que considere negativo. Pero si toda su propuesta se reduce a impedir la continuidad de Milei, corre el riesgo de convertir el rechazo al oficialismo en su único programa político.
Y allí aparece el principal desafío del peronismo.
El reencuentro entre Kicillof, Massa y Máximo Kirchner puede ser una foto importante para la interna partidaria, pero para una parte de la sociedad puede representar también el regreso de caras conocidas y de una política que ya tuvo su oportunidad.
No alcanza con cambiar los nombres de una boleta, modificar el discurso o volver a hablar de unidad. La sociedad también puede preguntarse qué cambió realmente.
El peronismo tiene una enorme historia política y electoral en la Argentina. Sería ingenuo pensar que está acabado. Tampoco sería razonable suponer que Milei tiene asegurado indefinidamente el respaldo de los argentinos. En democracia, ningún voto pertenece para siempre a nadie.
Por eso, la verdadera batalla de cara a 2027 no será solamente entre Milei y el peronismo. Será entre dos propuestas de futuro.
Los argentinos deberán decidir si continúan apostando al rumbo iniciado por Milei, con sus aciertos, sus errores y sus costos, o si vuelven a confiar en una dirigencia peronista que deberá demostrar que aprendió de sus derrotas y que tiene algo más que ofrecer que el simple regreso al poder.
Y ese es, justamente, el interrogante que hoy debería desvelar al peronismo:
¿Quiere volver para gobernar o solamente quiere volver?
Porque una cosa es querer sacar a Milei del Gobierno. Y otra, mucho más difícil, es convencer a millones de argentinos de que quienes estuvieron antes tienen una propuesta mejor para el país.
La reunión de Kicillof, Massa y Máximo Kirchner puede ser el comienzo de una reconstrucción. Pero también puede convertirse en el símbolo de un peronismo que mira demasiado hacia atrás mientras intenta convencer a una sociedad que, justamente, está buscando mirar hacia adelante.
El 2027 todavía está lejos. Hay tiempo para construir una alternativa.
Lo que no parece haber es demasiado margen para repetir las mismas recetas, los mismos discursos y las mismas figuras esperando resultados diferentes.
La pregunta ya no es si el peronismo puede volver. La pregunta es si los argentinos quieren que vuelva.
Por Reynaldo Ortiz

NOOO, PERONISMO NUNCA MÁS, POR LOS GOBIERNOS PERONISTAS, ES EL DESASTRE QUÉ ESTAMOS VIVIENDO….DESTRUYERON A MI PAÍS!!!!!
En el peronismo no hay nada nuevo y ningún partido político tiene a nadie nuevo de hecho el mismo Milei esta utilizando la gente de la vieja política , nada es nuevo y tienen las viejas recetas y mañas.
Peronismo NUNCA MAS !!! ES MAS DE LO MISMO !!
La Imagen de la decadencia Argentina .
No debe existir ia en todo el universo informático que no hayan consultado las aves de rapiña Rioja y uñac cómo hacer para volver y manejar la chequera de la minería por eso mismo debemos tener en cuenta no equivocarnos al votar porque esta gente como dijo su jefa vienen por todo