Elecciones en Brasil: por qué se extendió el horario de votación, una medida que no se aplicaba desde 1994

Lula da Silva denunció dificultades con el transporte público en distintas ciudades y el juez del Supremo Tribunal Federal ordenó prolongar dos horas la votación.

Este domingo 25 de octubre, se lleva a cabo el balotaje en Brasil en el que Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se enfrentan en una ajustada elección, según las últimas encuestas. Durante la jornada se extendió el horario de votación hasta las 19, algo que no ocurría hace 32 años en el país.

El juez del Supremo Tribunal Federal (STF), Cristiano Zanin, ordenó extender la votación hasta las 19, dos horas más de lo previsto. La medida respondió a un pedido del actual presidente, Lula da Silva, quien denunció dificultades con el transporte público en distintas ciudades, especialmente en Salvador, Feira de Santana y Lauro de Freitas, en el estado de Bahía.

Según la resolución judicial, el problema podía impedir que la gente llegara a destino para emitir su voto. La decisión fue comunicada cuando ya había comenzado la difusión de los primeros resultados, por lo que tuvo que ser interrumpida momentáneamente.

¿Por qué se extendió?

  • Problemas con el transporte público: La coalición de Luiz Inácio Lula da Silva denunció una reducción y retención de autobuses públicos (especialmente en el noreste del país y en ciudades como Salvador de Bahía) para impedir que los votantes de su base electoral pudieran trasladarse a los centros de votación.
  • Lluvias e inundaciones: El equipo de campaña de Flávio Bolsonaro también solicitó la medida debido a fuertes lluvias e inclemencias del tiempo que dificultaron el acceso a las urnas en estados como Paraná, Santa Catarina y São Paulo.
  • Decisión judicial: Tras evaluar los pedidos de urgencia de ambos comandos, el juez Zanin dictaminó la prórroga, la cual aplicó únicamente para aquellas mesas y secciones electorales que todavía permanecían abiertas al momento de la resolución.

Según el diario Folha de S. Paulo, la prolongación del horario en una elección presidencial no ocurría desde 1994, año en el que llegaron las urnas electrónicas a Brasil. Los referentes de distintas campañas y los encargados de supervisar el proceso electoral no encontraron antecedentes de una decisión de estas características en votaciones presidenciales previas.

En 2022, el Tribunal Superior Electoral había rechazado el pedido del Partido de los Trabajadores (PT) para prolongar el horario de votación, luego de que los operativos de la Policía Rodoviaria Federal dificultaran el traslado de los electores, especialmente en estados del nordeste. La solicitud había sido desestimada por el entonces titular del organismo, Alexandre de Moraes, quien mantuvo el cierre de las urnas a las 17.

La gente corea consignas frente a un centro de votación en el campus Kendall del Miami Dade College durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas en Kendall, Florida

¿Por qué se cuestiona?

La prórroga se dio en respuesta a una petición de la campaña del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que se había quejado de que, en numerosas ciudades, muchos electores no pudieron votar porque no se cumplieron las garantías de transporte público gratuito o la frecuencia adecuada de autobuses. “Queremos unas elecciones honestas. Si todo el mundo es honesto todo el mundo acata el resultado, pero no permitiremos que haya robo”, advirtió Lula. La campaña de Flávio Bolsonaro también pidió aumentar el horario, pero solo en algunas ciudades que se vieron afectadas por fuertes lluvias sobre todo en el sur y sureste del país.

Por la tarde, la campaña de Lula pidió que se prorrogara el horario de votación al Tribunal Superior Electoral, el órgano que se encarga de organizar y fiscalizar los comicios. Pero las horas fueron pasando y su presidente, el juez Kássio Nunes Marques, no se pronunciaba. Decidieron entonces recurrir al Tribunal Supremo: en esta corte, el juez Cristiano Zanin decidió que sí, que había que votar dos horas más para dar margen a quien se vio perjudicado por esas barreras en el transporte, pero lo hizo a las cinco de la tarde y un minuto, cuando muchos colegios ya estaban cerrando.

Se instauraba así el caos: en parte de Brasil, ya no había manera de votar. En otros colegios sí, pero en muchos casos el aviso no llegó. Además, todo se complicó porque en Brasil el voto es electrónico y por seguridad, las urnas, que son unas máquinas en las que se teclea el número del candidato, una vez cerradas no pueden volver a activarse. ¿Cómo votar? ¿con papel y bolígrafo? Nadie sabía. Los presidentes de las mesas electorales de los más de medio millón de colegios electorales de Brasil necesitaban respuestas urgentes que no llegaban. Poco después, otro comunicado judicial intentaba arreglar la chapuza: se podría votar sólo donde hubiera urnas abiertas. Quedan muchos interrogantes en el aire, porque la situación generó un desequilibrio flagrante. Brasileños que tuvieron dos horas más para votar que otros, lo que abre una peligrosa puerta al cuestionamiento de los resultados.

El proceso se queda muy empañado porque va mucho más allá de un problema técnico. No hay que perder de vista quiénes son los dos protagonistas de este vodevil: el juez Nunes Marques, muy criticado por su omisión a lo largo de toda la tarde, fue nombrado por el expresidente Jair Bolsonaro. Zanin fue colocado por el presidente Lula y no era un jurista cualquiera, sino el abogado que batalló incesantemente y consiguió sacarle de la cárcel en 2019. Para muchos brasileños será inevitable pensar que “el juez de Bolsonaro” interfirió en el proceso siendo negligente, dejando que se instaurara el caos. Para la otra mitad, “el juez de Lula” forzó una ampliación del horario para beneficiar a su antiguo cliente.

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