Mientras el Gobierno busca apoyos para la Reforma Laboral, varios gobernadores advierten que no acompañarán el proyecto si afecta la coparticipación y los ingresos provinciales por Ganancias.
El avance de la Reforma Laboral impulsada por el presidente Javier Milei comenzó a encontrar resistencias en las provincias. Aunque el oficialismo intensificó las negociaciones para reunir los votos necesarios en el Congreso, distintos gobernadores marcaron límites y reclamaron cambios, especialmente en lo referido al impacto fiscal de la iniciativa.
En ese marco, el ministro del Interior, Diego Santilli, retomó su gira federal para sumar adhesiones. La semana pasada visitó Chubut, donde se reunió con el gobernador Ignacio Torres, y luego viajó a Chaco, donde obtuvo el respaldo del radical Leandro Zdero. La agenda continuará con encuentros en Mendoza y La Pampa, esta última gobernada por el peronista Sergio Ziliotto, quien ya adelantó que no apoyará el proyecto tal como está redactado.
Las principales objeciones se concentran en las modificaciones al Impuesto a las Ganancias y su efecto sobre la coparticipación federal. El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, advirtió que la baja en los recursos nacionales complica la administración provincial, mientras que Ziliotto sostuvo que la reforma constituye una “reforma impositiva encubierta” que podría significar una pérdida de $35.000 millones anuales para La Pampa.
Otros mandatarios, como Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego), mantienen una postura de mayor confrontación y no sostienen diálogo con el Gobierno nacional. En tanto, gobernadores dialoguistas como Martín Llaryora (Córdoba) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe) advirtieron que solo acompañarán el proyecto si se introducen cambios sustanciales.
