Domingo Faustino Sarmiento nació en San Juan el 15 de febrero de 1811. En la actualidad, su casa natal es considerada el primer monumento histórico nacional. Fue hijo de José Clemente Sarmiento, arriero y veterano de la independencia, y de Paula Albarracín, quien ejerció una profunda influencia en su formación. Desde joven se destacó por su vocación en la enseñanza y con el tiempo se convirtió en el gran impulsor de la escuela pública en Argentina.
A lo largo de su vida se desempeñó como maestro, escritor y periodista, manteniendo siempre una activa participación política. Su trayectoria culminó con su presidencia de la Nación entre 1868 y 1874. Durante su mandato se fundaron numerosas escuelas y bibliotecas, se promovió la formación docente, se realizó el primer censo nacional de población y se consolidó un sistema educativo público, gratuito, laico y obligatorio.
Falleció el 11 de septiembre de 1888 en Paraguay, a los 77 años. Es considerado el “padre de la educación argentina” y uno de los próceres más influyentes de la historia nacional.
Cada 15 de febrero se recuerda su nacimiento no como una efeméride más, sino como una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la educación, principio que marcó toda su vida. Como él afirmó: “La educación primaria es la que civiliza y desenvuelve la moral de los pueblos. Las escuelas son la base de la civilización”.
