El ciclismo local y una temporada para el olvido

En octubre de 2025, el calendario difundido por la Federación Ciclista Sanjuanina generaba expectativas: 16 fechas confirmadas que anticipaban grandes competencias. El inicio del calendario rutero se concretó el 2 de noviembre, en un circuito disputado en Sarmiento, donde se impuso Gerardo Tivani (Municipalidad de Pocito).

Aunque esa carrera se desarrolló con normalidad, pronto surgió un factor que marcaría el desarrollo de la temporada: la escasa participación de ciclistas. La situación se evidenció rápidamente con la suspensión del “Homenaje a Nicolás Naranjo”, debido a la ausencia de equipos.

A tan solo una semana del inicio, el calendario ya mostraba una fisura que nunca lograría revertirse: la reiteración de suspensiones. El siguiente golpe lo sufrió una de las pruebas más tradicionales del ciclismo local, la Doble Calingasta, organizada por el Club Sportivo Juan B. del Bono, que primero fue postergada por motivos económicos y luego cancelada de manera definitiva.

Entre noviembre y diciembre, la Doble Chepes, Doble Media Agua y la clásica del Cerrillo, aportaron algo de continuidad. Sin embargo, la tendencia negativa persistía. Por un lado, los problemas logísticos se reflejaban en constantes cancelaciones, mientras que, por el otro, la baja convocatoria resultaba alarmante: competencias de relevancia que no superaban los 60 corredores, muy lejos del centenar que históricamente caracterizó a la disciplina.

El cierre de ese mes y el inicio de 2026 trajeron cierta estabilidad. La clásica Cuatro Puentes regresó al calendario luego de varios años de ausencia, mientras que la Doble Difunta Correa y el Giro del Sol ofrecieron un respiro en una temporada difícil. No obstante, estas competencias también se vieron afectadas por la baja participación, en gran medida porque muchos ciclistas optaron por priorizar su preparación de cara a la Vuelta a San Juan.

Precisamente, esta competencia marcó un punto de inflexión. La Vuelta a San Juan se desarrolló con éxito: buena convocatoria, organización sólida y todas las etapas disputadas sin inconvenientes. Sin embargo, ese nivel no logró sostenerse en el resto de la temporada.

Tras su finalización, el panorama volvió a deteriorarse. Se suspendió la Clásica Mendoza–San Juan, organizada por el Club Ciclista Independiente, y febrero quedó prácticamente sin actividad: 30 días atravesados por cancelaciones, bajas inscripciones y decisiones de equipos.

En ese contexto, varios conjuntos optaron por competir en la 50° edición de la Vuelta de Mendoza, disputada del 12 al 22 de febrero, que incluso duplicó la cantidad de inscriptos respecto a la Vuelta a San Juan. La preferencia por competir en esa provincia evidenció un claro escenario: los ciclistas buscaban calendarios más sólidos desde lo organizativo y premios más atractivos.

La actividad en San Juan se reanudó el 1 de marzo con el “Homenaje al Ciclista” en Santa Lucía, pero la tendencia no cambió. La falta de corredores persistía como un problema estructural. Ante esta situación, las autoridades resolvieron incorporar las categorías Libres y Máster, una medida inusual en el calendario profesional que buscó ampliar el pelotón y sostener el espectáculo.

Sin embargo, los inconvenientes continuaron. La superposición del calendario rutero con nuevos eventos, como el Ironman 70.3 y la Cabalgata a la Difunta Correa obligaron a suspender nuevas competencias, entre ellas “Rutas del Sol” debido a la falta de efectivos policiales.

Pese a este contexto, la Federación Ciclista Sanjuanina intentó normalizar el cierre de la temporada con tres fechas programadas para el 29 de marzo, 5 y 12 de abril. No obstante, solo pudo disputarse una: el Circuito Carlos Escudero, organizado por el Club Sportivo Sol Naciente.

Más allá de lo deportivo, esa carrera tuvo un fuerte valor simbólico, ya que marcó el final de una era. Tras varios años de participación, la institución de Villa Flora se despidió del ámbito federativo.

Sin dudas, fue una temporada difícil para el ciclismo sanjuanino, marcada por múltiples suspensiones, la escasa participación de corredores y la paulatina desaparición de equipos del ámbito profesional. De las 19 carreras programadas, solo 11 pudieron disputarse a lo largo de cuatro meses, lo que evidencia la magnitud de la crisis.

Este panorama pone de manifiesto los numerosos aspectos que la Federación deberá corregir de cara al próximo año, con el objetivo de que San Juan recupere su lugar como un destino atractivo, donde todos quieran volver a competir.

Fotografía: Gentileza @luisrojomallea

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