Un partido sin historia que pasará a la historia. Argentina ganó 2-0 a Austria en su segundo partido en este Mundial, pero lo hizo con dos tantos de Leo Messi que le convirtieron en el máximo goleador de todos los tiempos de los Mundiales. Y pudo hacer un hat-trick si hubiese metido una falta al final del partido. El 10 acabó abrazado por todos sus compañeros y rivales.
La pulga, que anteriormente había mandado fuera un penalti en los primeros minutos del choque, hizo en Dallas uno de los goles más importantes de su carrera. El duelo empezó de cara para la albiceleste con un penalti sobre Lautaro Martínez, pero Messi ajustó demasiado su lanzamiento ante la envergadura de Alexander Schlager y lo mandó fuera. Eso ocurrió a los nueve minutos del pitido inicial, pero pudo resarcirse media hora después.
En una jugada marca de la casa, de esas que le hemos visto mil veces cuando vestía la camiseta del Barça, Facundo Medina se vistió de Jordi Alba y centró la pelota a la frontal del área donde, tras pasar entre las piernas de Almada, llegó a la bota izquierda de Leo Messi que no falló esta vez. Un gol para la historia. El astro argentino, ya campeón del mundo y ganador de todo, se convirtió en el máximo goleador (18) de la historia de la Copa del Mundo, superando al alemán Klose. Pero quedaba más.
Tras el descanso, el duelo fue perdiendo intensidad y, pese a los intentos de los argentinos con la entrada de Julián Alvarez, el marcador no cambió hasta que llegó el descuento. Messi, que jugó los 90 minutos a sus casi 39 años, recogió la bola dentro del área e hizo su doblete este martes, el quinto del Mundial. Se dice pronto. Y pudo hacer el tercero si su lanzamiento de falta, justo antes de que el colegiado pitase el final, fuese entre los tres palos. Argentina confirma que será primera.

