Un triunfo que a Boca lo viste de ¿candidato?, porque resolvió todo en un tiempo y porque le sobró noche y paño para regular y hacer descansar a varios titulares.
Fue una goleada que, sin embargo, no nació de un repollo. Fue desde el rendimiento de un Boca serio, ordenado e inteligente para manejar el desarrollo sin dejar agrandar al rival, para terminar aplastándolo desde una diferencia de jerarquía gigante, a partir de un planteo táctico muy sagaz de Arruabarrena.
Ahora irá ante San Pablo, al que enfrentará primero en la Bombonera y con el que definirá la llave en Brasil.

